Glaucoma

¿ Qué es el glaucoma?

En condiciones normales la presión intraocular oscila entre 11 y 21 mm. de mercurio. En determinadas situaciones ésta puede aumentar ya sea de forma aguda o crónica. Este aumento de presión provoca el daño del nervio óptico, lo que supone la pérdida gradual de visión desde la periferia al centro. En la mayoría de los casos ésta pérdida es lentamente progresiva e indolora, por lo que muchos pacientes no la perciben hasta que es permanente e irreversible.

Este aumento de presión se produce por una dificultad en el drenaje del humor acuoso, que es el líquido que rellena la parte anterior del ojo. Al aumentar la presión se comprime el nervio óptico, produciéndose la "muerte" progresiva de sus fibras, con la consiguiente pérdida de visión.

¿Quién puede padecerlo?

El glaucoma afecta a más de un 3% de la población y es junto a la diabetes, la principal causa de ceguera irreversible evitable en España y en el resto del mundo occidental. Su incidencia aumenta en las siguientes situaciones:

  • Fundamentalmente, la edad.
  • Antecedentes familiares.
  • Factores raciales: raza africana.
  • Traumatismos oculares previos
  • Miopía elevada.
  • Diabetes.

Síntomas

Las molestias varían en función del tipo de glaucoma que se padezca.

El glaucoma crónico es, con mucho, la forma más frecuente, y en las fases iniciales no produce ningún tipo de molestia. Si no se detecta en esa fase, se empieza a deteriorar la visión periférica. En los casos avanzados, la visión queda reducida a un pequeño islote de visión central, y al paciente le da la sensación de estar mirando a través de un tubo.

El glaucoma agudo es mucho menos frecuente. Se caracteriza por un dolor muy intenso de aparición repentina en la zona ocular, y por la disminución de la visión. En ocasiones se acompaña de dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Se trata de un cuadro muy aparatoso que debe impulsar inmediatamente al paciente a acudir a un oftalmólogo.

Detección del Glaucoma
La detección y el seguimiento del glaucoma se basa en la valoración de la presión ocular, el nervio óptico y el campo visual. En la actualidad la OCT (tomografía de coherencia óptica) es una prueba fundamental en el diagnóstico precoz de Glaucoma. Las cuatro exploraciones son rápidas e indoloras.

Tratamiento
La forma más frecuente de tratar el glaucoma es la aplicación de gotas para disminuir la presión intraocular. Si el tratamiento se inicia a tiempo y se sigue correctamente, en la inmensa mayoría de los casos será suficiente para controlar la evolución de la enfermedad. El Láser y la cirugía quedan como opción alternativa para aquellos raros casos en los que no es posible controlar la enfermedad con colirios.

¿Cuál es la evolución tras el diagnóstico?
No es posible determinar si el glaucoma está controlado en función de cómo se siente o como ve el paciente, ya que como hemos comentado se trata de una enfermedad ?silenciosa?. Por lo tanto hay que hacer hincapié en que la única forma de saber si el glaucoma está controlado es la visita periódica al oftalmólogo. En todo caso, tras iniciar el tratamiento, y con la vuelta de la presión ocular a niveles normales, el deterioro del nervio óptico, y por tanto la progresión de la enfermedad es poco frecuente.

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